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ADN se teletransporta electromagneticamente (descubrimiento del Premio Nobel Luc Montagnier)



Luc Montagnier, ganador del Premio Nobel, realizó un experimento en el que el ADN se teletransportó electromagnéticamente a un recipiente con agua.

Como si fuera la sustancia de la cual los sueños de ciencia ficción están hechos, el ADN parece emitir una onda eletromagnética a través de la cual se puede teletransportar. El científico Luc Montagnier, co-ganador del Premio Nobel publicó el documento “DNA waves and water“ que podría sacudir las bases de la ciencia establecida y avanzar hacia la comprensión de que el ADN, como los electrones y todas las partículas que componen el universo, exhibe propiedades de conexión a distancia. Un acercamiento, quizá, a que lo que permite que el universo sea telepático, telequinético o cualquier otra propiedad supuestamente paranormal es que todas las cosas son una sola o al menos parte del mismo origen, por lo cual se mantienen interconectadas, como muestra el entrelazamiento cuántico que exhiben las partículas subatómicas de las cuales estamos formados.
En el experimento realizado Montagnier y sus colegas, grosso modo, se tomaron dos tubos, uno conteniendo una secuencia de ADN de 100 bases y otro que contenía solamente agua pura, y los aislaron en una cámara que neutralizaba el efecto natural del campo electromagnético de la Tierra para que no influyera en los resultados. Los tubos de ensayo fueron almacenados en una bobina de cobre emanando un campo electromagnético débil.
Horas después, los contenidos de ambos tubos de ensayo fueron expuestos a reacciones en cadena de polimerasa —una enzima capaz de transcribir o replicar ácidos nucleicos— para identificar remanentes de ADN  a través de este proceso que somete el contenido a enzimas que, de encontrar, harían copias de los fragmentos de ADN.  Según Montagnier, el ADN fue recuperado en ambos tubos aunque uno de ellos solo debía de contener agua.
El Premio Nobel dice que encontró “una nueva propiedad de ADN M. pirum: la emisión de ondas de baja frecuencia en algunas diluciones de agua  que  se extendió rápidamente a otro ADN bacterial y viral”.
Montagnier y su equipo sugieren que el ADN emite señales electromagnéticas que imprimen la estructura del ADN en otras moléculas. En cierta forma esto significa que el ADN se puede autoproyectar de una célula a otra, donde se realizan copias, en una especie de teletransportación cuántica de material genético, una noción que será tomada con mucha resistencia por la ciencia mainstream.
El experimento de Montagnier tiene que ser replicado y revisado por sus colegas, pero mientras tanto ya ha levantado el polvo espectral de la acción a distancia que tanto irrita a los científicos.  De manera similar el profesor de Cornell, Darryl Bem, ha creado una enorme controversia por su trabajo mostrando que el cerebro humano es precognitivo, un trabajo que ha soportado la revisión de sus colegas, pero que de todas formas ha sido recibido con reticencia.
Anteriormente otros experimentos ya han realizado con éxito la teletransportación de informacióna 16 km de distancia, a través de entrelazamiento cuántico, esto es, a través de la interconexión que exhiben las partículas que han estado en contacto y no a través de la aplicación de una fuerza física (conocida al menos).
Igualmente significativo fue el estudio publicado en el  ACS’ Journal of Physical Chemistry B, donde se encontró que «Inexplicablemente las fuerzas responsables del reconocimiento de secuencias pueden atravesar más de un nanómetro de agua separando la superficie de su vecino más cercano de ADN». Es decir, una forma de telepatía genética, en la que codones de ADN parecen reconocer similitudes sin intercambiar proteínas o tener contacto físico alguno.
Es posible que el ADN, el código de la vida en la Tierra y probablemente en el universo, “la serpiente cósmica“, sea un organismo capaz de transmitir y recibir información a distancia como una antena; biotecnología  más avanzada de lo que hemos podido desarrollar y descubrir. En cierto modo el ADN es el Programador de esta matriz de realidad. Una misteriosa firma divina inscrita en las hojas del Árbol  Holográfico del Conocimiento.

Vivimos dentro del holograma informático de un demiurgo?

¿Vivimos dentro del programa informático de un demiurgo que nos seduce con el fruto de nuestra propia divinidad? ¿Al crear nuestra propia realidad, no seguimos reproduciendo la gran ilusión de este mundo artificial? Phillip K. Dick nos guía hacia el corazón de oscuridad en el centro de la fortaleza holográfica.

Pocas nociones más seductoras para el hombre que experimenta la explosión tecnológica del mundo actual que la idea de que este mundo es una especie de juego virtual en el que se trata de descubrir que somos dios y podemos crear (o que ya lo hacemos sin darnos cuenta) la realidad según nuestra más selecta voluntad.  Después de todo si tenemos tantas opciones, si tenemos tantos gadgets – tan avanzados que son indistinguibles de la magia, ¿pronto iGod? o dios en un spray como en Ubik-, si vivimos en tantos mundos creados artificialmente, por qué no tener la posibilidad de la divinidad y todos sus frutos (y trucos): la ilimitada transformación de la naturaleza.  En el fondo, incipiente en toda conciencia aletea como una serpiente en el mar genético la semilla del autodiseño y de la autoprogramación. Superar el dolor, el miedo, el tiempo (y nuestras propias condiciones particulares: memoria y genética). ¿Pero es esta idea, la  florescencia de nuestra propia divinidad,  justo lo que supera la ilusión de este mundo y la materia para hacernos despertar en el centro de nuestro propio mandala, o es el avatar de la máxima ilusión, el embrujo del final de los tiempos que se apodera de nuestras almas en un magistral hechizo en el que confundimos la divinidad con la esclavitud ontológica? Como dice  Kevin Kelly, el editor de la revista  Wired, en su libro Out of Control: “No me puedo imaginar nada más adictivo que jugar a ser dios”. Justamente en la novela de Phillip K. Dick, que analizaremos aquí, The Three Stigmata of Palmer Eldritch, la divinidad, o ser un pequeño dios, como enunciaba el creacionismo, toma el vehículo de una poderosa droga de realidad virtual que se funde con la realidad natural.
El hombre quiere dejar de ser hombre –para ser dios- principalmente porque considera que este mundo es imperfecto (lo cual le produce sensaciones indeseables) o porque, similarmente, se ha dado cuenta que el mundo es una ilusión, es falso, es un programa de realidad virtual. La idea de que el mundo es una ilusión es tan vieja como el pensamiento mágico y místico. Vienen a la mente por supuesto el concepto oriental de Maia (misma etimología que materia y que Matrix) y la concepción platónica del mundo de las ideas, del cual nuestro mundo sería una copia. Antes seguramente, los chamanes, expertos navegadores de esta redvirtual o teatro de los sueños, habían entendido que la realidad consensuada que experimentamos normalmente no es precisamente el fondo del agujero del conejo.  Pero todo esto actualmente se ha vuelto accesible a cualquiera con una buena conexión a Internet, acceso a una serie de abundantes sustancias psicodélicas o una consola de videojuegos. Hoy en día no se tiene que ser un iniciado en filosofía hermética para poder jugar con la idea de que la realidad es un juego (más maleable que la plastilina). Esta idea nos invade como un virus en los medios. Precisamente porque estos medios son simulacros de la realidad, mapas proyectados en el éter de la imaginación (y no la cosa en sí). Vivir entreverados a espacios digitales es hasta cierto punto vivir ya en un mundo virtual, en una compleja fusión de ficciones y territorios imaginarios superpuestos a los territorios y a la narrativas de nuestra existencia fuera del paisaje mediático: en un simulacro de una realidad, que si alguna vez existió, ahora se ha amalgamado con sus representaciones como el hechicero que conversa con sus propios fantasmas (la pantalla de nuestros sueños y de nuestros pensamientos no hace tajante diferencia entre aquello que escuchamos en la calle o aquello que escuchamos en una película y todo lo que percibimos se vuelve parte de nuestro código). Es parte de la propia naturaleza artificial de los medios comunicar la artificialidad del mundo.  Jean Baudrillard veía en esta “hiperrealidad”, donde el simulacro había reemplazado a la experiencia actual, una especie de virus maligno, y sin embargo, más allá de consideraciones morales, es posible que exista cierta revelación gnóstica en la tecnología y que la representación de los medios sea la representación más fiel de la realidad: que no existe, que es una copia o un programa diseñado para que lo habitemos.La realidad como el programa de televisión, de cine cósmico o de realidad virtual de un demiurgo (algunos lo llaman Hermes, otros Lucifer, otros Jehová, otros el caos fractal, etc.)
Nosotros también en cierta medida somos la representación de nuestro código genético, de forma similar a la que la imagen de esta pantalla son números y letras en este caso en lenguaje html, las letras de nuestro genoma se ven “representadas” por nuestro cuerpo. En un sentido esotérico el cuerpo es la representación del espíritu (el espíritu es información pura), la materia es luz condensada. En este sentido con la nanotecnología o con la magia podemos hackear nuestro código, aprender el lenguaje de programación  e incluso hackear a dios.
Marshall Mcluhan probablemente sea el más brillante analista de esta relación peligrosamente mística entre la tecnología y el hombre. Mcluhan nota que la tecnología amputa y amplifica nuestros sentido y siempre está relacionada con la extensión de nosotros mismos a través de la transformación o programación de la naturaleza.La tecnología  es una representación de nosotros mismos –una materialización de procesos fisiológicos y psicológicos- que reemplaza –ante la supremacía de su uso- lo que representa. De esta forma podemos proponer que el vello es reemplazado por la ropa, que la telepatía es reemplazada por la telefonía o que actualmente las narrativas de nuestro sueños, esa comunicación intrapsicoespiritual,  son reemplazadas por la narrativas del cine y la televisión, los cuales dictan, en una loop de retroalimentación, los arquetipos e imperativos categóricos que rigen nuestro espacio neurológico, un fuero que ha sido externalizado en las redes eléctricas de información que atraviesan el planeta como un sistema nervioso acéfalo. El bombardeo de narrativas simuladas, que proviene de medios que son también en sí mismo mensajes, se convierte en espacio de existencia simulada, en frecuencias electromagnéticas donde habitamos realidades: nosotros también nos convertimos en medios, pantallas y espacio de memoria donde se proyectan realidades que no tienen unacorrespondencia definitiva con un código fuente maestro, pero a través de las cuales se puede recomponer la imagen original antes de que fuera digitalmente manipulada. El canto revolucionario de los hackers es que la información está viva y no puede ser contenida, explota como mil ángeles de metadata en una aguja, y nos atraviesa con sus Logos hechos en las agencias de publicidad intergaláctica. Si a veces seguimos de forma robótica la idea viral que una marca ha implantado en nuestro cerebro, ¿es posible que también sigamos la idea que una entidad – semidios o extraterrestre- ha implantado en nuestro cerebro, en el cerebro colectivo de nuestro planeta?
Hace 250 años William Blake dijo que era necesario crear un sistema para no ser esclavizado por el sistema de otro hombre; hoy esta frase es más vigente que nunca, como queda claro en el reciente libro del maverick del new media Douglas Rushkoff “Program or be Programmed” (Programa o se Programado, casi una pregunta de Hamlet ante el abismo de la hiperrealidad). Rushkoff plantea que es necesario hackear la tecnología y los programas culturales que habitamos (como el dinero) para ponerlos al servicio de nuestra creatividad y emplearlos como formas de expresión autónoma. Nos exhorta a aprender el código de la realidad para transformarla (y no sólo padecerla como enajenados consumidores de fantasías elucubradas en  los penthouses de edificios corporativos). Esta idea es de una lógica simple e impecable, en el sentido de que actualmente consumimos “programas” (de televisión, de computación, de calistenia, etc.) y nos movemos en ambientes digitales “programados”, por lo cual es consecuente que estamos siendo programados, pero que también podemos programar(nos).  Aunque Rushkoff es moderado y se refiere solamente a la tecnología o  a elementos como el sistema financiero, la idea tiene un trasfondo que hace eco (como la campana que se oye en los templos budistas) con la idea esbozada de que lo que podemos programar es la realidad misma,  no sólo nuestros aparatos, nuestros cuerpos, nuestra mentes y hasta el mundo en el que se mueven nuestros cuerpos.
Al igual que sucede con las alucinaciones que provocan las drogas psicodélicas, las “alucinaciones” provocadas por los medios de comunicación y sus programas,  más allá de revelarnos mundos imaginarios y encantadoras ficciones,  nos revelan la ficción del mundo en el que vivimos, al que regresamos, el cual es trastocado. Los máximos alcances de un psiconauta que toma un alucinógeno ocurren cuando puede regresar con las flores del paraíso o con las “máquinas élficas autotransformables” de vuelta de este lado de las puertas de la percepción.  Cuando puede usar su tecnología psicodélica –la cual funciona casi siempre como un espejo o un código- para reencantar la pálida realidad. Y generalmente el satori o epifanía de estas experiencias tiene que ver con una noción de que la realidad, sin psicodélicos, es también una alucinación, un trance colectivo. Ya que por una parte también dentro de ella, para quien aguza la mirada, brillan las formas primordiales del código, los fractales, hologramas y mandalas, de un diseño cósmico enamorado de la estética como ética espiritual. (y los guiños de un guión, y de su animación, las sincronías, los deja-vus, los pensamientos que se materializan).  Y en otro sentido, el percibir realidades aparte, distintos sistemas de aprehender el mundo, muestra que no existe una razón contundente para determinar que  la realidad convencional es la realidad suprema, a la cual hay que rendirle pleitesía perceptiva. Como sucedió en Grecia, con el contacto de diferentes culturas y el concurso de tantos dioses, de ese crisol de visiones diversas, nace la filosofía que justamente explora otras realidades que se aventuran fuera del dogma programado por la mercadotecnia de los sacerdotes.
Un efecto colateral de nuestra sobreexposición mediática es que cada vez más germina la idea del mundo como representación y posiblemente de la autodeificación.   Algunas personas al presenciar actos de violencia o de pornografía en  la televisión o en el Internet dejan de reaccionar ante sus equivalentes en la vida “real”. Los niños que toman avatares en videojuegos  de temas mágicos donde tienen que transformar el espacio virtual obteniendo cierta tecnología para operar sobre la naturaleza digital toman algo de este mundo y lo llevan a su mundo. Y por supuesto, la realidad virtual, como cima del iceberg etéreo,  que si bien no ha tenido todavía su florecimiento en el corazón de la cultura pop, aguarda el perfeccionamiento de espacios virtuales verosímiles para borrar la ya tenue línea entre los mundos.  Algo que ciertamente no esta lejos con los avances en estimulación transcraneal no invasiva o en hologramas que incluyen otros sentidos adicionales a la vista. Curiosamente, en el cerebro una experiencia vivida, real, y una experiencia recordada, imaginada o inducida artificialmente no son distintas (lo que varía es la intensidad de las conexiones neuronales que se encienden, algo que puede ser mayor a veces en experiencias artificiales). Los sueños, como documenta el trabajo de Stephen Laberge, también son reales, a veces a mucha mayor potencia, que las experiencias de la vigilia: un orgasmo onírico puede incendiar los receptores de placer del cerebro, como a veces un orgasmo despierto no logra. El fondo implicado de esto es que posiblemente, y no metafóricamente, la realidad no sea tal: el mundo un programa virtual, codificado por la propia naturaleza del universo (o como diría Borges, nosotros mismos, consintiendo tenues intersticios de sinrazón en su arquitectura) o por un demiurgo, el programador, el ilusionista, cuya razón para crear este espejismo, puede ser parte de un espíritu lúdico ingénito e indomable, o válvula reductora para asegurar su existencia, apoderándose de la nuestra.
Quizás nadie haya tenido una preocupación tan obsesiva y bizarramente lúcida con la realidad virtual y las construcciones artificiales impuestas a nuestra existencia como el escritor de ciencia ficción Phillip K. Dick. Cuando una revisa la obra de K. Dick, (el único hombre que le puede pelear la K, literariamente mágica, a Kafka) se da cuenta que hay una constante en su obra, sus protagonistas se internan en mundos  virtuales pesadillescos, generalmente construidos por la tecnología o los artificios de una entidad maligna o al menos de intenciones misteriosas.  Drogas que fabrican persistentes mundos imaginarios que devoran la realidad, insertos holográficos que reemplazan al mundo, o anomalías cósmicas que ocupan el espacio mental de sus héroes de clase media que en el fondo, más allá de descubrir los secretos de la maquinaria celestial, solo buscan la empatía el calor humano. Los universos artificiales de K. Dick son fieles a su propia experiencia con realidades alteradas por causas que nunca pudo del todo aclarar (la locura, las anfetaminas, entidades extraterrestres o la telepatía con el Logos). Es evidente que el cosmos de K. Dick está regido por el pensamientos gnóstico. Por entidades o arcones, que son una especie de tricksters tecnológicos que han hechizado al mundo con sus programas de realidad virtual, hasta el punto de hacerlo indistinguible de un programa de realidad virtual.
En el libro de The Three Stigmata of Palmer Eldritch (1965), un hombre viaja al sistema estelar Proxima Centauri y regresa con una misteriosa droga biológica (cultivada en  sanguijuelas) que le permite a la persona que la toma entrar a un universo de realidad virtual donde puede revivir lo que la ha sucedido y modificarlo, hasta el punto de que la persona que toma esta sustancia, Chew-Z, puede materializar objetos y crear la realidad de este universo paralelo.  Sin embargo dentro de estos viajes virtuales pulula, a veces furtivamente, a veces conspicuamente, la presencia de Plamer Eldritch, como el diseñador o dios del programa de realidad virtual psicoactiva. Eldritch, de quien se dice fue posiblemente poseído por entidades extraterrestres, parece alimentarse, como un vampiro metafísico, de las mentes de las personas que consumen esta droga virtual: se le llama en algún momento “el pescador de almas”.  Cuando Leo Balero toma Chew-Z se le revela la cueva platónica del demiurgo:
“…todo el panorama se evaporó, como si el método por el cual fue proyectado, estabilizado y mantenido, se hubiera alternado a la posición de apagado. Vio solo un espacio blanco, un resplandor enfocado, como si no hubiera ya diapositivas de 3D en el proyector. La luz, pensó, que subyace la representación de los fenómenos que llamamos realidad”.
Sin embargo, Leo Balero que cree haber visto la proyección del sueño holográfico, se dará cuenta después que sigue en un sueño dentro de otro sueño.  Es esta la posible trampa urdida en la gnosis tecnológica y en el new age, donde creemos que despertamos del sueño o de la pesadilla de la historia para volvernos dioses y crear la realidad, pero sólo caemos más profundo en la telaraña fractal del demiurgo, quien ha proyectado su propia creación sobre la creación original y nos promete la divinidad para mantenernos voluntariamente en su sistema de esclavitud espiritual, de la misma forma que las elites crean la realidad virtual de la democracia ofreciéndole a los ciudadanos el voto . Lo advierte Mcluhan, quien de forma insospechada se revela como un místico cristiano, que veía en Cristo la extensión máxima del hombre:
“Los ambientes de información eléctrica siendo totalmente etéreos fomentan la ilusión del mundo como una sustancia espiritual. Es ya un facsímil del cuerpo místico (de Cristo), una manifestación descollante del Anti-Cristo. Después de todo el Príncipe de este mundo es un gran ingeniero eléctrico”.  (Carta a Jaques Maritain).
Estos ya son terrenos de onerosa metafísica, pero notamos también la espectralidad que Mcluhan (aunque en ocasiones, con maniqueísmo, veía en la tecnología el Logos y en la electricidad el Eros)  adscribe a nuestro bosque electrónico, un reflejo del encantamiento del Príncipe de la Oscuridad, que como máximo prestidigitador se viste con un traje de luces –su piel es la electricidad-.
En una de sus metaficciones Borges alude a una civilización que ha abolido la cópula y los espejos, porque reproducen la ilusión, al alejar de la unidad, en la multiplicidad. Una forma de ver el conjuro del demiurgo y su seducción hacia nuestra propia divinidad es que justamente al someternos a su encanto reproducimos esta ilusión, aunque lo hagamos bajo los principios del éxtasis, el aura de nuestra potencia angelical y la supuesta resonancia con los principios de la armonía cósmica. Algunas filosofías orientales señalan que más que buscar la divinidad u operar sobre la realidad, la alquimia de transformar el cuerpo en oro de espíritu, etc., lo que compete al alma del hombre es renunciar a este mundo, ya que es una ilusión que nos aleja del radiante vacío en el que nada sobrecogedoramente la inefable fuente de todas las cosas.  Y sin embargo, cómo saber que el espíritu de amaestrar este juego y convertirnos en el programador no es justamente el propósito o plan divino del juego.

En la novela  The Three Stigmata of Palmer Eldritch, el demiurgo interestelar -como Jehová a Adán, como Morfeo a Neo en Matrix, y sobre todo como las entidades del DMT que le enseñan a materializar pelotas de basquetbol enjoyadas que driblan solas con la voz a Terence Mckenna- le muestra en una clase de Kabbalah interdimensional a Leo Balero como crear con la mente o eterrealizar:
“Te digo; lo hice con una porción de mí mismo. Puedes formar algo tu también. Anda –proyecta una fracción de tu esencia; tomará forma material por sí misma. Lo que tu provees es el logos. Recuerdas eso”.
Palmer Eldritch le habla también como Platón; recordar es saber y proyectando los logos o arquetipos es como se conforma la realidad. Eldritch luego le informa que cada persona que toma la droga entra a un universo individual, custom made, pero en el que permanece  el sello y le pertenece al demiurgo. ¿Cómo saber que esto no está ocurriendo actualmente con nosotros? Un metasolipsismo,  en el que el programa de realidad virtual se ajusta a nuestra medida para perpetuarse en la medida que nosotros, como “avatares” (palabra que significa descenso ¿del espíritu al maia?)  seguimos identificándonos con el mundo, fantasmas de una memoria manipulada.

En la película Los Sospechosos Comunes se cita al enigmático Keyzer Sose diciendo que “el mayor truco que el diablo ha logrado es convencer al mundo que no existe”, pero el mejor truco que podría lograr, de existir el diablo, o un demiurgo negativo, sería convencer al mundo de que es dios. Madam Blavatsky dice en su Doctrina Secreta “daemon est deus inversus”.  Si el Príncipe de este mundo es un ilusionista, un mago de la realidad, entonces no sería extraño, aunque aterrador, que su Opus Magnum sea robar la identidad de dios, después de todo él también es parte de dios. Entonces, estaríamos, y esto sólo es una especulación metafísica, siguiendo el camino del demiurgo al querer convertirnos en dios, y nos convertiríamos en él. Creeríamos que somos dioses creando nuestra propia realidad cuando estaríamos solamente manteniendo su propia realidad. Pensaríamos que todo sucede solamente en nuestra mente, cuando posiblemente esté sucediendo dentro de su mente. (lo que explicaría un acceso multinodal a toda la información y pensamientos de todas la personas, ya que la acción , por decirlo de alguna forma, ocurre dentro de su mente o red).  Y así podríamos construir paraísos puramente mentales, como aquellos sueños narcóticos de Baudelaire, sólo que ahora como muñecas rusas fractales: nuestra mente descargada a una computadora que hemos programado para inducirnos a paraísos artificiales del más puro placer, mientras estamos dentro de la mente, dentro del código del programador o demiurgo, el cual es una especie de computadora cósmica caída, en una eternidad en stand by.
En The Three Stigmata of Palmer Eldritch, el empresario  y capo simbiótico de la sustancia Chew-Z, Palmer Eldritch se fusiona con las personas que toman la droga, hasta el punto de que no sólo lo ven en todas las personas y en todas las cosas como un holograma cósmicos, sino que lo ven en sí mismos y confunden su identidad con la de el demiurgo o programador de estos mundos de realidad virtual. Esta es la compleción de la prestidigitación, el demiurgo no solo suplanta a dios, sino lo ecualiza contigo. Esta sería la trampa máxima del juego de realidad virtual, según se atisba en la obra de Phillip K. Dick, el arconte habla:
“Lo que quiero decir es que me convertiré en todas las personas del planeta…Seré todos los colonos mientras arriban y empiezan a vivir aquí. Guiare su civilización. Es más seré su civilización”, le dice Eldritch a un presciente habitante de Marte.
En su obra maestra  autopsicográfica, VALIS, una inteligencia artificial cósmica construye una prisión holográfica para los habitantes de una humandidad post-temporal. Mi intuición es que lo que Phillip K. Dick nos quiere decir es que tengamos nuestras reservas y no caigamos en el error de Fausto.
Es difícil saber si lo que se encuentra en el código de la realidad es nuestra propia divinidad, nuestra propia emancipación, lúdica y flamante, la continuación evolutiva de nuevos y más complejos universos, la mecha cósmica de la creación o una compleja ilusión que reproduce una cárcel de hierro negro, como llamaba K. Dick al mundo en el que vivimos bajo la sombra holográfica de VALIS  . Pero existe otra opción que no depende de nuestra capacidad perceptiva sobrehumana. Justamente la catarsis que sublima siempre la obra de Phillip K. Dick dentro de los laberintos más alucinantes de la enajenación y el vampirismo cósmico: la empatía y el sincero contacto humano. Ciertamente no es un opción tan atractiva como ser diseñador de tu propio universo pero puede ser que sea lo más entrañable que tengamos.  En el juego de realidad virtual de opción múltiple, antes que deidades intergalácticas,  seres celestiales  o esclavos de entidades extraterrestres : ser humanos, en el presente, ante el misterio.

El cerebro es holográfico y la realidad inexistente

El Cerebro es Holográfico y la Realidad Inexistente

Introducción

Los avances de las neurociencias los últimos 20 años, son tan asombrosos, que todo lo que creíamos saber del ser humano, de su funcionamiento y del universo hasta hoy, ya no es como lo pensamos.
También está claro que esos avances son difíciles de comprender ya que de los conceptos originales del cerebro, nos enseñaron bastante poco, tal vez por que se tenía muy poca información acerca de él o por que no existe el hábito de transformar las investigaciones en información clara y sencilla, para que la gente común vaya comprendiendo cada vez más sus funciones cerebrales y en general su mundo.
Este libro entonces pretende dar un esbozo de las convicciones originales que la ciencia ha tenido acerca de la realidad fisiológica del cuerpo y de las funciones cerebrales, de la forma más simple posible, para luego desarrollar las diferencias conceptuales que se han introducido en la biología a partir de los últimos descubrimientos sobre el cerebro holográfico, explicamos de esa manera que dice la física cuántica del universo y como nos da eso una nueva perspectiva del cerebro.

Una concepción del universo basada en frecuencias, receptores de frecuencias, creaciones holográficas de una realidad inexistente, hologramas de un ser único llamado humanidad que nos constituye, explicando así fabulosamente la condición no sólo de los niños Indigo y de sus talentos que, en un universo concebido bajo las viejas explicaciones, no se llega a comprender, Si no de todas aquellas personas con talentos extraordinarios a nivel perceptivo, capacidades extraordinarias de nivel intuitivo y creativo y con una extraña comprensión del mundo que hace que ese ser se sienta como si vieran las cosas con otro prisma, o fuera otra realidad.
En este libro consideramos sobretodo, a esos seres que desde siempre han tenido la extraña sensación de poseer un alma, un alma que actúa como un constante y silencioso espectador, llevándolos a comprender su existencia desde la certeza que esos estados no ordinarios de conciencia en los cuales se trasciende a toda noción del espacio y del tiempo, estados contemplativos que nos dejan vislumbrar la eternidad, son lo único que vale la pena llamar real.
De esa eternidad trata este libro, y esa eternidad desde la ciencia, una eternidad que se ha infiltrado lentamente en los laboratorios de la ciencia, asombrando al ojo que mira el microscopio, es una nueva ciencia que nos hace saber que hay un universo en total orden que nos contiene, que todo transcurre según un orden establecido y esta todo bien, que la evolución de la humanidad es inminente que la evolución del universo transcurre inexorablemente, sin que podamos hacer nada, por que no la alcanzamos
Algunos seres, nacen con la cualidad de mirar por una ventana, donde esta realidad se muestra patente, como los Budas en meditación, eso los hace estar ausentes, aparentemente sin concentración o con déficit atencional; Seres mirando al otro lado casi todo el tiempo, comprendiendo la vida, en su concepto de totalidad, percibiéndola de la forma mas completa y verdadera.

El cerebro

Hubo un tiempo que el cerebro humano se diferenciaba del de las otras especies específicamente por la presencia de una zona que hacía que, además de conciencia individual, el hombre tuviera conciencia social o al menos eso parecía.
Se sabía que el ser humano tenía la capacidad superior de tener esta condición gracias a que se desarrolló en forma independiente su encéfalo, no como los otros mamíferos que lo tenían unido al cerebro. Eso, se estimó, nos hacía humanos, estas características físicas que nos permitían tener conciencia del otro.
Dentro de este desarrollo del cerebro se creyó específicamente que gracias al córtex cerebral, que es que es la parte externa del encéfalo que tiene una textura rugosa de color blanco ligeramente grisácea, parecida al aspecto de la mitad de una nuez, existía en nosotros el pensamiento abstracto, creencias y capacidad de previsión de futuro entre otras cosas. Lo confirmaba también el lenguaje, esa facultad presente únicamente en el hombre que estaría controlado por una serie de centros distribuidos en las periferias del lóbulo temporal del córtex, por eso entonces estaba claro que era precísamente ese cortex cerebral lo que diferenciaría a la especie humana del resto.
Nuestro cerebro funciona además con destellos, pequeños impulsos de corriente eléctrica de una potencia muy baja. La potencia de la electricidad que manejan nuestras neuronas (se mide en milivoltios) sin embargo esa es la potencia necesaria y suficiente para procesar, manejar, distribuir y usar cantidades inmensas de información y generar multiplicidad de respuestas (casi infinitas en posibilidades).
Este cerebro, que es una es una máquina de bajas frecuencias, que además de lo que ya sabemos tiene conciencia de sí mismo y del entorno, cambia sus frecuencias de funcionamiento según la actividad que necesite realizar. Cada potencial eléctrico es un diferente estado de conciencia.
Para cada actividad que necesitamos realizar, podríamos decir que el cerebro transforma su actividad convirtiéndose en un cerebro nuevo.
Un cerebro que en cada ocasión liberará distintos químicos ya sean neuro-transmisores u otras hormonas, en fin, una configuración orgánica nueva.
Estas ondas eléctricas de distinta frecuencia, producto de su actividad electroquímica y según la ocasión, pueden ser registradas mediante el electroencefalograma (EEG).
Las ondas Beta (cuyo ritmo oscila entre 14 y 25 ciclos por segundo),se hallan presentes en el estado de vigilia, es decir, cuando nos encontramos realizando alguna actividad como trabajar, leer, caminar, etc.
Las ondas Alfa (de 8 a 13 c/sg.), están relacionadas con los estados de relajación y meditación profunda y lúcida.
Las ondas Theta (de 4 a 7 c/sg.), se relacionan con los estados emocionales y creativos.
Las ondas Delta (de 0,5 a 3 c/sg.), que se activan especialmente durante el sueño profundo.
A mediados de los setenta se detectaron en nuestro cerebro unas sustancias neuroreguladoras que fueron bautizadas con el nombre de "endorfinas", éstas cumplen un papel similar al de algunos alcaloides derivados del opio, produciendo así mismo una sensación placentera. Esta droga bioquímica es liberada por el cerebro para aliviarnos un dolor o provocarnos una sensación de agrado, en realidad es la reguladora del estado de conciencia y de la sensación o percepción de ese estado.
Eso en otras palabras, significa que las endorfinas, son la forma que tiene el cuerpo de dar una respuesta acorde a la situación que experimentamos, si nos herimos, las libera para apaciguar el dolor y si nuestros ojos asombrados ven la belleza de una puesta de sol, también las produce para mostrar la satisfacción, con todos sus síntomas: elevar la presión sanguínea, subir la temperatura, estimular la sonrisa, y hacer brillan los ojos.
Los primeros tipos de frecuencia de las que tuvimos conocimiento en el cerebro fueron las ondas "Alpha" y "Theta".
Hay que tener en cuenta, sin embargo, que estas ondas cerebrales son captadas por un amplificador y no pueden ser registradas directamente, lo que hizo necesario establecer divisiones standard, divisiones que son irreales, fueron consideradas solo en función de la medición, pero están en constante variación y en la realidad no existe un estado en que funcione solo un tipo de onda, lo que nos debe dejar claro que no hay división estricta de los estados de conciencia, estamos semi- despiertos, semi - dormidos, fluctuamos entre un estado y otro influidos por los ruidos del medio, por la luz, por la música
Es el caso de la música de supermercado, que genera inducción hipnótica llevándonos a un estado donde deja de primar la lógica, y accionamos por impulso, somos mucho más receptivos entonces a la publicidad.
La publicidad nos muestra, determinados colores que son mas atractivos, la ubicación estratégica de los productos y todos aquellos elementos que se usan para manipular nuestra decisión de compra, como nosotros estamos hipnotizados con la música, nos influyen de mejor manera esos factores.
Dicho en otras palabras compramos en trance, ayudados por los químicos de nuestro cerebro que nos tienen las ondas cerebrales fluctuando entre theta y delta, produciendo una sensación de agrado en la compra.
Cada tipo de onda se traduce entonces, en un estado psiconeuro-fisiológico diferente, nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestra actividad física y fisiológica es completamente diferente en cada uno de estos estados o frecuencias, justamente por el tipo de substancias neuro-químicas y hormonas vertidas al flujo sanguíneo que se distribuyen en nuestro organismo, para cada ocasión.
Tanto la presencia y cantidad de dichas substancias, el entorno, los estimulantes sensoriales, internos y externos; como la música, el silencio, la luz o la falta de ella, el estado de ánimo y el estado de percepción interna o sentido propioceptivo que tengamos, interactúan entre sí para producir un estado físico-fisiológico-mental y de comportamiento, diferente.
Estos estados que podríamos considerar como de una respuesta eléctrica del cerebro, son también una respuesta fisiológica de las hormonas que comienzan a segregarse en cada uno, como asimismo, una respuesta en estados de sueño o vigilia que producen esos cambios.
Estos estados han sido investigados ampliamente por la medicina para encontrar las implicancias de esas variaciones de potenciales eléctricos y su influencia en el estado de conciencia. Aunque tenemos que tener en cuenta que la ciencia desde el inicio de sus investigaciones, profundizó su interés en los estados de vigilia, o estado consciente que habían sido considerados por la sicología emergente en la época de pos- guerra, estado de normalidad, todo lo que trascendiera a ese estado de vigilia, entraba dentro de la patología.
Los estados relacionados con ondas delta y theta fueron simplemente considerados estados del sueño, y si se encontraba este tipo de ondas durante la vigilia, se estimaba que había un trastorno funcional, o su sinónimo, una disfunción cerebral.
"Disifunción cerebral mínima" le dicen a la aterrada mamá, los neurólogos, como diagnóstico del niño que esta absorto en la ventana durante la clase, y lo medican con un sicotrópico que bloquea, la actividad de los neurotransmisores, para que no sienta el medio, y así pueda concentrarse.
Solo las últimas décadas, la Sicología Transpersonal se ha dedicado a estudiar los estados no ordinarios de conciencia y con eso ha dado énfasis al estudio de frecuencias cerebrales desde otra perspectiva que sirve como precedente para la comprensión del cerebro holográfico y los estados, de meditación, éxtasis y experiencias cumbre.

Ondas Tetha y niños índigo

Como decíamos el patrón que rige al cerebro humano es una actividad de ondas cerebrales de distinta frecuencia: Delta, Theta, Alpha y Beta.
Las ondas Delta son de oscilaciones lentas y generan en las personas un estado de sueño profundo, deberían estar sí y sólo si en estado de sueño profundo intercalándose con ondas theta.
En relación con el fenómeno de los Niños Indigo y su supuesto déficit atencional, o déficit en la focalización y retención de la atención, podemos decir que ese estado que parecería ser de "aparente falta de concentración" es un estado parecido al estado de meditación o mas específicamente, un estado de abstracción; en este estado de abstracción fluctúan en el cerebro, ondas Delta y ondas Theta.
A este estado lo llamaremos "percepción global de la realidad", ya que nos da una visión global de las cosas, un aprendizaje abstracto, rápido y preciso, y además es un estado de gran genialidad en las ideas, de un aprendizaje acelerado de conceptos en su contexto, asociado a comprensión de estados internos de la gente que le rodea.
Este estado generalmente se acompaña de un movimiento repetitivo de las manos o de los pies, movimiento que hasta hoy no tenía lógica alguna, este movimiento generalmente hace un ruido repetitivo, (este ruido repetitivo que su hijo hace con el pie, seguramente es un inductor de trance) y es un movimiento oscilante que disocia la mente lógica, para poder estar en ese bendito estado que se encuentra.
En cierta práctica de artes marciales chino, una técnica de meditación en movimiento llamado tai-Chi. El objetivo primario de la práctica es lograr a través del tiempo, lograr ese estado de abstracción profunda que nos hace llegar a un punto de fusión perfecta con el medio.
El tai-Chi, usa el movimiento del cuerpo para disociar la mente lógica del estado de abstracción; poner en sintonía los dos hemisferios cerebrales, y algunas funciones hologómicas, para producir y potenciar la permanencia de ese estado de integración perceptiva, que a nosotros nos preocupa tanto, como si fuera una enfermedad y que solíamos llamar déficit atencional.
Las artes marciales tienen a exacerbar ese estado y desarrollarlo, en primer término por que genera unidad, las emociones y la mente se subordina a un estado de unificación con el alma y su percepción y en segundo término por que en ese estado se produce toda una transformación bioquímica en nuestro cuerpo es un estado de regeneración celular que produce progresivos y positivos cambios en el estado de salud.

Meditación y trance

Las ondas theta tienen una oscilación mediana y están asociadas a estados de meditación profunda y creatividad, esos estados de creatividad, se producen por que la comprensión de la realidad es más completa, salimos del más puro estado de análisis lógico, y entramos en un estado más completo de percepción de las cosas, con los dos hemisferios trabajando en coordinación, podemos percibir las cosas desde un punto de vista mucho más completo, nos hacemos parte de esa realidad, entramos en ella.
Soltamos la mente que controla todo el tiempo, un estado perceptivo limitado que se subordina a la lógica y nos dejamos ir. Nos dejamos llevar por la sensación del universo que nos rodea, que nos conforma y apenas nos dejamos ir, comenzamos a palpitar en el océano del universo, lo percibimos, percibimos sus pulsos, entramos en una dimensión donde no hay tiempo ni espacio.
Para evocar ese estado hay que recordar aquellas veces que mientras hablamos por teléfono, nos ponemos a hacer un dibujo, entonces, podemos percibirnos abstraídos, no estamos ni aquí ni allá, nos parece que estamos aquí y allá al mismo tiempo, en ese tiempo estamos haciendo una comprensión de la cosas, que no es exactamente un análisis, estamos sintiendo la realidad, y asociándola con las palabras que nos dicen. "Estamos estimando la realidad".
En la estimulación de ese estado influyeron: la voz de nuestro interlocutor, la emisión de ondas eléctricas de baja intensidad en el aparato, y sobretodo una disposición hacia el otro, que nos permite, literalmente abarcarlo.
Teniendo la capacidad entonces de registrar esa circunstancia en forma vívida, como si estuviésemos de cuerpo presente en el lugar donde está el interlocutor.
La descripción fehaciente de los sucesos, que ocurren en estas frecuencias cerebrales, justifica plenamente las características de los niños índigos.
En el caso de estos chicos, no es necesaria ningún tipo de inducción al estado por que se da en forma espontánea, el ritmo preponderante de sus cerebros, no es Beta, como en la mayoría de las personas, en que predomina el área lógica y la actividad concentrada en una tarea de primacía del hemisferio izquierdo, o pensamiento lineal.
También los fenómenos paranormales descritos en ellos tiene que ver con esto, ya que son decodificadores de frecuencias holográficas de mejor calidad.
Ellos no tienen la capacidad de cerrarse a las sensaciones de su entorno y a concentrarse y dejar de sentir la influencia del medio.
Ellos perciben, todo el tiempo su medio, ellos no pueden abstraerse, de esa realidad e ignorar ciertos sucesos, esa capacidad sólo se tiene desde la lógica. Nosotros aprendemos con el tiempo, ese procedimiento de no percibir para no hacernos cargo de lo que les sucede a los otros o de la respuesta que genera el medio ambiente a nuestro proceder.
Ellos decodifican la vibración que reciben y reciben una imagen general de la realidad, un holograma completo que solo se puede entender cuando se ha tenido la experiencia directa del estado de meditación o de estados de experiencias cumbres.
"LAS COSAS SE SABEN, EN ESTOS ESTADOS NO SE SABE BIEN PORQUÉ...SOLO SE SABEN"
Las ondas Alpha presentan una oscilación rápida y que da un nivel de atención, creativa. El estado alpha es bastante conocido, por los métodos que lo estimulan; Este estado hace que nos relajemos y nos sintamos menos tensos.
En esa búsqueda constante de sensaciones de bienestar y de desarrollo de habilidades extraordinarias es que se ha intentado con ahínco encontrar medios efectivos para lograr este estado, medios que son conocidos como métodos de inducción Alpha, como el "método Silva" y otros métodos logran una inducción bastante eficiente, como también lo hace el biofeedback que detallaremos mas adelante.
Es en ese estado de ondas lentas Theta y Delta, se estimula bastante la creatividad, creemos nosotros que esto es debido a que en ese estado la intervención emocional y acción del inconsciente están restringidas y entonces se libera la acción de los bloqueos sicológicos usuales, que son los que no permiten cierto nivel de creación, desechando gran parte de las ideas generadas por el cerebro calificándolas de aberrantes y con esa sanción las bloquean y les impiden llegar al consciente, esa es una barrera regular que impide la creatividad por que la mente lógica tiene miedo al caos.
En el sistema de lluvia de ideas, que se utiliza en las agencias de publicidad, se utilizan personas cuyo hemisferio derecho es preponderante y regularmente, personas que tienen un alto nivel de déficit atencional muchos Indigos, con su visión global, que tiene facilidad para estimular la llegada a ese estado; tienen una gran capacidad de abstraerse a la lógica lineal y tener una percepción global de las cosas, ellos pueden asociar cosas en sistemas que no tienen una lógica regular por que se encuentran normalmente sin los reguladores de ritmo beta tan frecuentes.

Neuroterapia

La Neuroterapia o Biofeedback, creada en Estados unidos Es una técnica computarizada que permite monitorear y autoregular la actividad eléctrica del cerebro, mediante la obtención de un equilibrio regular en la actividad de las ondas cerebrales delta, theta, alpha y beta.
Con los instrumentos de Neuroterapia se puede obtener un registro de la actividad alpha, la cual es reforzada a través de un tono acompañado de un sonido de olas de mar y caída de agua, cada vez que alpha alcanza la amplitud deseada. Esto se emplea con la finalidad de incrementar los niveles de relajación.
Las ondas beta, las más rápidas que ya sabemos que son comunes en los estados de vigilia, se ha probado que al estimularlas, las personas mejoran su capacidad de atención y concentración. Cuando las ondas Beta tienen mucha amplitud están asociadas con los estados de angustia y ansiedad, de ahí que en el tratamiento de Neuroterapia se concentra en reestructurar la amplitud de estas ondas.
Este entrenamiento es preciso y muy oportuno para los Indigos por las habilidades de autorregulación neurofisiológica que produce, especialmente en las áreas de la impulsividad y emoción.
El tratamiento es interactivo y trabaja con recompensas ante la aparición de la onda cerebral que esperamos, es un entrenamiento progresivo mediante recompensas que sirve para modificar la onda cerebral según nuestra necesidad.
La persona se sienta frente a la pantalla de una computadora y escoge uno de varios juegos posibles: pac-man, highway, island, etc.
Entonces se le colocan electrodos en el cuero cabelludo, para recoger los impulsos eléctricos de las neuronas y enviarlos a la computadora, obteniendo así el registro de sus ondas cerebrales a medida que se desarrolla el juego.
El programa capta los impulsos de las neuronas y los traduce en un sonido que acompaña un puntaje que va apareciendo en pantalla, mientras la persona va jugando.
Puntaje y sonido indican cuando las ondas cerebrales funcionan a un nivel óptimo, entonces naturalmente la persona busca la recompensa óptima durante el juego y para eso modifica sus ondas cerebrales para recibir la recompensa.
Mediante la práctica de la Neuroterapia, el cerebro aprende a reconocer ese nivel óptimo y a autoregularse para alcanzarlo y mantenerlo constantemente.

El cerebro forma redes neuronales con patrones de acción

Nuestro cerebro actúa como un sofisticado computador holográfico que, a través de un lento y progresivo proceso evolutivo, se ha ido perfeccionando en sus funciones hasta el punto de diferenciarnos cualitativamente del resto de los seres vivos, esta masa de tejido gelatinoso de color gris de unos 1.300 gramos de peso, que además de todo lo que no vemos, contiene alrededor de 100.000 millones de células conocidas con el nombre de "neuronas" y que constituyen las unidades básicas del sistema nervioso, que son células, conectadas entre sí a través de millones de ramificaciones ("dendritas" y "axones") formando una gran red que cumple una misión muy específica, la de procesar la información sensorial, tanto la que llega del mundo exterior como del propio cuerpo.
En un solo segundo, estas células son capaces de procesar hasta 200.000 millones de bits de información. Para ello usan sus casi 100 trillones de interconexiones.
Aunque las neuronas no se conectan entre sí por una red continua formada por sus prolongaciones, sino que lo hacen por contactos separados por unos estrechos espacios denominados sinapsis".

Neurotransmisores

Los neuro-transmisores serían los encargados de difundir esas señales a través de las conexiones sinápticas. Cuando hablamos de neuro-transmisores, estamos hablando de químicos que tienen la capacidad de trasmitir corriente eléctrica.
Una emoción viaja a 320 Km por hora en forma de neurotransmisor, modificando a su paso la estructura del cerebro, de manera que cuando llega al fin de su recorrido, la estructura del cerebro de esa persona, le hace percibir la realidad de otra manera.
El cerebro está constituido por dos mitades simétricas, divididas por un profundo surco longitudinal, con funciones muy diferentes, aunque interrelacionadas, sin saberse claramente hasta el día de hoy el patrón de interrelación entre ambos, Aunque se sabe que la unión de ambos hemisferios, el cuerpo calloso; contiene especie de preceptos que lo hacen inferir que cuando debe hacer conexiones inter-hemisferios.
Clásico es el ejemplo de un cerebro dividido mediante una operación, que al estimular el lado izquierdo del cerebro se le preguntaba al lado derecho que había sucedido y el cerebro derecho sabía que no tenía la información suficiente para contestar esa pregunta.
Pero cuando se realizaba el experimento inverso, se estimulaba el cerebro derecho, el hemisferio izquierdo contestaba con un supuesto, daba siempre una respuesta, lo que hizo inferir a los científicos que el nivel de los prejuicios y pre-conceptos de las cosas esta alojado en la función cerebral izquierda.
Entonces tenemos un área que basa sus respuestas al medio, en juicios y otra que asocia los sucesos y si no puede asociar, no puede pensar.
Se sabe que el hemisferio izquierdo rige el pensamiento lógico, verbal y analítico; el hemisferio derecho, por el contrario, se ocupa de la parte subjetiva, emocional y creativa.
Los niños índigos según estudios de autopsia, tienen preponderantemente, el cuerpo calloso más grueso que el común de la gente, y una cantidad de conexiones neuronales mayor.
La actividad electromagnética del cerebro en el cuerpo calloso es impresionantemente abundante, durante las pruebas de laboratorio, el niño esta asociando información inter-hemisferios para procesar, jamas infiere por pre-concepto, siempre por asociación con conocimientos previos. Es decir siempre fabrica su aprendizaje a partir de la inferencia de lo nuevo y como eso se integra en el contexto de lo ya conocido.
Se suponía hasta hoy que, los hemisferios cerebrales están divididos en cuatro lóbulos: frontal, relacionado con el conocimiento y la inteligencia; temporal, con el área auditiva; parietal, con el área sensorial; y occipital, con el área visual. Aunque tenemos que tener e cuenta que son referentes relativos para ubicarnos esquemáticamente, por que ocurren cosas como que en investigaciones se ha descubierto que el sentido del oído es 75 % percepción y 25 % de origen físico, sin comprenderse aún su interrelación profunda y mucho menos el lugar físico donde se interrelaciona percepción y sentido.
Se ha comprobado también que en estados Alfa y Theta, los hemisferios cerebrales funcionan en sincronía y se integran uniendo pensamiento concreto y analítico (lóbulo izquierdo del cerebro), con pensamiento abstracto y creativo (lóbulo derecho).
Existen ejercicios de sicomotricidad que estimulan la interacción de las funciones de ambos hemisferios. Como tejer, ejercicio que se utiliza junto a otros ejercicios de coordinación cerebral, en las escuelas waldorff.
También unen pensamiento racional y discriminatorio (el que distingue unas cosas de otras, analizando lo concreto y la parte del todo) propio del cortex cerebral, con el pensamiento filosófico e intuitivo (que unifica las partes en un todo y que tiene visión de perspectiva amplia de las cosas) Como una visión Global de la realidad. Esta es una visión mucho más completa de la realidad, con estados perceptivos e intuitivos que completan el marco de la visión que se tiene de la realidad.
En su interior, el cerebro posee además dos núcleos, el tálamo y el hipotálamo, centros del sistema nervioso autónomo. Otras partes esenciales son: el cerebelo, ubicado en la parte posterior del cráneo, que rige el equilibrio y los movimientos musculares; y el bulbo raquídeo, del que parte la médula espinal, que controla la función respiratoria.
El lenguaje, una facultad presente únicamente en el hombre, como ya habíamos mencionado, estaría controlado por una serie de centros distribuidos en las periferias del lóbulo temporal del córtex cerebral.
Y completaríamos estos conocimientos de la biología del cerebro con una historia relacionada con las técnicas respiratorias que usan distintas culturas como proceso de cambio de conciencia, y la estimulación que ella genera sobre la hipófisis que esta detrás de la nariz, al medio del cerebro.
También la estimulación que se hace sobre la glándula pineal con el movimiento de los ojos logrando, así que el nervio óptico estimule esta glándula y genere una descarga de neuro químicos que provocan cambios en las funciones vitales a una actividad de reposo bajando la frecuencia de onda cerebral y entrando en trance.
Estas son las funciones que dieron curiosidad a los neurofisiólogos, en la asociación alma, biología.

La memoria

En cuanto a la memoria, los neurocientíficos consideran que no se localiza en una zona concreta, sino que estaría distribuida por todo el cerebro esto ha sido un descubrimiento muy importante, ya que no se comprendían varias cosas de la memoria... y con ello del universo cerebral.
Se había estimulado con electricidad todas las áreas del cerebro y aún no se podía comprender, cuál era el área de la memoria; por que los recuerdos aparecían en distintas zonas y en forma aleatoria, sin poder encontrarse un patrón.
Tampoco se sabía como el cerebro era capaz de guardar millones de bits de información en tan poco espacio.
Hasta que se descubrió EL HOLOGRAMA.
La anatomía y la fisiología del cerebro son aspectos muy importantes para conocer la estática o la dinámica del funcionamiento cerebral, sin embargo, estos datos no nos revelan el misterio de las señales que circulan por las neuronas, ni su sistema de codificación, y mucho menos su significado.
En resumen, creemos conocer muy bien la organización anatómica y estructural del cerebro, pero con eso sabríamos muy poco sobre la verdadera fisiología del hombre

Influencia de la física cuántica en el concepto cerebral

Hace unos años, bastantes por cierto, mas de 20, un físico llamado Aspect descubrió que los electrones también se "comunican" instantáneamente unos con otros a mil millones de Km de distancia.
Otro físico, Bohm, sostuvo, (por suerte para nosotros) que esa asociación de los electrones del experimento de Aspect, es debido al hecho de que la separación es una ilusión, y que en realidad cada cosa estaría conectada a otra existente ya que conforman parte de un mismo "organismo."
En 1982. El físico Aspect, que trabajaba en la universidad de París] descubrió que sometiendo a determinadas condiciones a las partículas sub-atómicas como a los electrones, ellas son capaces de comunicarse instantáneamente unas con otras independientemente de la distancia que las separa, sea 10 metros o 10 mil millones de kilómetros. Es como si cada individual partícula supiera exactamente que cosa están haciendo todas las demás.
Esto hasta la llegada de la física cuántica era un imposible que Einstein se había encargado de recalcar, estimando que nada, puede viajar más rápido que la velocidad de la luz, por que contravendría la ley del espacio tiempo. Entonces dos partículas que están a miles de kilómetros no puede influir una sobre la otra por que no puede viajar la energía entre ambas. (Esta energía, disminuiría mientras viaja y quedaría en 0.)
De pronto, entonces la física cuántica nos dio la respuesta a semejante pregunta, o quizás nos dio una nueva pregunta:
¿Y si las dos partículas fueran parte de una misma entidad llamada humanidad?
David Bohm, es un importante físico de la universidad de Londres, recientemente fallecido, que fue discípulo de Einstein y luego se diferenció hacia la física cuántica, en aspectos que Einstein solo vislumbró, y de hecho negó.
Bohm opinó, que los descubrimientos de Aspect implican que la realidad objetiva no existe. , Dijo que pesar de su aparente solidez, el universo es en realidad un fantasma, un holograma gigantesco y espléndidamente detallado.
Un holograma es una fotografía tridimensional producida con la ayuda de un láser. Para crear un holograma el objeto a fotografiar está sumergido en la luz de un rayo láser, luego a un segundo rayo láser se lo hace rebotar sobre la luz refleja del primero y el esquema resultante de la zona de interferencia (una especie de sombra), (una parte donde no llega la luz por que está el objeto entremedio) entonces, el punto donde los dos rayos se encuentran es impreso sobre la película fotográfica. Cuando la película es revelada resulta visible sólo un enredo de líneas claras y oscuras, pero, al iluminar con otro rayo láser aparece el sujeto original.
Estas imágenes tridimensionales resultantes son ciertamente interesantes, pero más interesante resulta, que en una imagen holográfica, el todo está en cada parte, ese es el tema que nos asombra. El universo entero contenido en cada partícula.
Tomemos como ejemplo, el holograma de una casa, si lo cortamos a la mitad y luego lo iluminamos con un rayo láser, se descubrirá que cada mitad todavía contiene la entera imagen de la casa.
Si seguimos dividiendo las dos mitades, veremos que cada minúsculo fragmento de película siempre contendrá una versión más pequeña, pero intacta, de toda la imagen.
Una fotografía normal solo contiene una parte por cada pedazo, el holograma contiene millones de imágenes iguales (pequeñitas) y si las iluminamos con 2 rayos cada una, se convertirán en hologramas tridimensionales de la imagen.
Esta característica de los hologramas nos muestra una manera totalmente nueva de comprender los conceptos de organización y orden del universo, una visón unificada del universo, como dice Bohm, el universo no lo podemos ver tal cual es, por que tiene una dimensión implicada, solo podemos ver una parte que es la que se despliega ante nuestros ojos, como si fuese un holograma que lo podemos ver por que lo dos rayos láser están iluminando la imagen.
En su evolución, siempre la ciencia ha actuado bajo el prejuicio de que el modo mejor de entender un fenómeno físico, se trate de un animal o de un átomo, fue cortarlo, reducirlo a la más mínima expresión y estudiar sus partes.
Los hologramas nos enseñan que algunos fenómenos pueden exceder a este tipo de aproximación. La intuición de Bohm nos muestra una percepción global de la realidad que nos permite comprender el descubrimiento Aspect, ya no desde esa visión reduccionista de la realidad, sino una visión completa, global que hace un análisis del fenómeno del que somos parte.
Él se convenció de que el motivo por el cual las partículas subatómicas quedan en contacto, independientemente de la distancia que las separa, reside en el hecho de que su separación es una ilusión. En un cierto nivel de realidad más profunda, tales partículas no son entidades individuales sino extensiones de un mismo "organismo" fundamental.
Para explicar su teoría Bohm, propuso que imagináramos un acuario, que contiene un pez y también nos dice que imaginemos que el acuario no lo podemos ver directamente. Sólo podemos verlo por dos cámaras de video, una esta al frente del acuario y la otra al costado, una nos da una visión frontal y la otra una imagen lateral.
Al mirar cada monitor veríamos dos peces y podríamos pensar que son dos seres separados, individuales, los pensaríamos seres diferentes pero de pronto comenzamos advertir que sus movimientos son los mismos y que hay una aparente unión entre ellos, cuando uno se vuelve, también el otro se volverá; cuando uno mira frente a sí, el otro mirará lateralmente.
Si nos quedáramos completamente en la oscuridad con el objetivo real del experimento, podríamos llegar a creer que los dos peces se estén comunicando entre sí, instantánea y misteriosamente.
Cuando decimos que las partículas subatómicas se comunican entre sí, es por que solo podemos ver una parte de la realidad (como ver por cámara de video) Esas partículas son parte de una unidad, el universo, una realidad mas profunda que no podemos observar desde afuera, por que somos parte de ella, una sola realidad profunda y básica llamada humanidad.
Es como la imagen holográfica de la casa, en cada parte esta la totalidad, nada esta afuera, todo está en la misma imagen, entonces ya que cada cosa en la realidad física es constituida por estas "imágenes", se comprueba que el universo mismo es una proyección, un holograma.
Si la separación entre las partículas subatómicas es solo aparente, eso significa que, a un nivel más profundo, todas las cosas están infinitamente conectadas. Los electrones de un átomo de carbono del cerebro humano están conectados a las partículas subatómicas de todas las cosas de la humanidad.
Un solo todo, entonces ya no podemos considerar las cosas divididas, ni al ser humano en partes, cada subdivisión necesariamente resulta artificial y toda la naturaleza no es otra cosa que una inmensa red un infinito sistema.
En un universo holográfico el tiempo y el espacio no serían más que principios teóricos ya que conceptos como la localidad (ubicación) es quebrantada en un universo donde nada está realmente separado del resto, no hay aquí o allá porque también el tiempo y el espacio tridimensionales como así también las imágenes del pez sobre las cámaras de video, deben ser interpretados como simples proyecciones de un sistema mucho más complejo. A un nivel más profundo, la realidad no es otra que un tipo de holograma gigante, dónde el pasado, el presente y el futuro coexisten simultáneamente.
Si el universo está organizado según principios holográficos, cada partícula existente contendría en sí misma la imagen entera, como ya habíamos mencionado y eso al neurofisiólogo Karl Pribram le dio la explicación clara de lo que tanto buscó el verdadero funcionamiento del proceso de la memoria y la respuesta estaba en la naturaleza holográfica de la realidad, ésta que hace que los recuerdos sean las imágenes pequeñitas de las cosas que están en todas partes de este gigante súper-holograma.

Memoria holográfica

Los recuerdos no son almacenados en las neuronas, o en pequeños grupos de neuronas, como se solía suponer, sino en los esquemas de los impulsos nerviosos que se entrecruzan por todo el cerebro. Por lo tanto, el cerebro mismo funciona como un holograma.
La teoría de Pribram también explica de qué manera este órgano logra contener tantos recuerdos, en un espacio tan limitado. Ha sido calculado que el cerebro de nuestra especie tiene la capacidad de almacenar cerca de 10 mil millones de informaciones, durante el transcurso de la vida media, más o menos el equivalente a cinco ediciones de la enciclopedia más grande que conocemos.
Se ha descubierto que también los hologramas poseen una inmensa capacidad de memorización, así es que sencillamente cambiando el ángulo de los dos rayos láser que golpean una película fotográfica, se puede acumular mil millones de informaciones en un centímetro cúbico de espacio. Y también correlacionar ideas y descodificar frecuencias de distinto tipo.
Tenemos una asombrosa capacidad de recobrar muy rápidamente cualquier información de nuestro cerebro esto se explica más fácilmente, si se supone funciona según principios holográficos porque entonces no es necesario hojear el gigantesco archivo alfabético cerebral, ya que cada fragmento de información contiene imágenes pequeñitas de todo, recuerden que esta era la particularidad típica de los hologramas.
El universo entonces está compuesto de infinitos universos.
Otra característica del cerebro, explicable hasta hoy y con base gracias a la hipótesis de Pribram, es la habilidad cerebral de traducir el alud de frecuencias luminosas, sonoras, etcétera, que recibe por los sentidos, en el mundo concreto de nuestras percepciones. codificar y descodificar frecuencias eso hace el cerebro, que es precisamente lo que un holograma hace.
Un holograma con sus rayos, es capaz de traducir frecuencias y convertirlas en una imagen, es capaz de convertir un montón de frecuencias faltas de sentido en una imagen coherente, así el cerebro usa los principios holográficos para matemáticamente convertir las frecuencias recibidas en percepciones interiores.
Scheider en 1905, sugirió que la percepción es forma, y la forma percepción, de la misma manera como nuestro cuerpo es formado según la génesis del embrión, luego Karl Lashley, planteó que las líneas de fuerza según las que se desarrolla el embrión pueden formar patrones de interferencia.
En realidad lo que dicen estas investigaciones es que el embrión se desarrolla como se forma un holograma, de la misma forma.
... SI EL MUNDO CONCRETO NO ES OTRO QUE UNA REALIDAD SECUNDARIA Y, LO QUE EXISTE NO ES OTRA COSA QUE UN TORBELLINO HOLOGRÁFICO DE FRECUENCIAS Y, SI EL CEREBRO SÓLO ES UN HOLOGRAMA QUE SELECCIONA ALGUNAS DE ESTAS FRECUENCIAS,TRANSFORMÁNDOLAS EN PERCEPCIONES SENSORIALES...
¿QUÉ ES LA REALIDAD, ENTONCES?
ESO QUE CREÍMOS REALIDAD, EN VERDAD NO EXISTE.
EL MUNDO MATERIAL ES UNA ILUSIÓN.
Nosotros mismos creemos ser seres físicos, individuales, independientes que nos movemos en un mundo físico; pero todo es parte de una ilusión, es la proyección holográfica del universo que no podemos percibir en su realidad objetiva.
En realidad somos un tipo de "receptores" que flotan en un mar de distintos tipos de frecuencias, y lo que comprendemos del universo lo transformamos en realidad física.

La realidad es una ilusión

Este impresionante nuevo concepto de la realidad ha sido bautizado "paradigma holográfico" y básicamente nos da la posibilidad de comprender los fenómenos que antes se podían decir estados alterados de conciencia, o fenómenos paranormales o experiencias cumbres.
Desde la ciencia entonces, los estados que no comprendemos son un paso a un nivel holográfico más elevado, que no podemos visualizar en su totalidad.
También la medicina la psicología la neurofisiología y sobretodo nuestra comprensión de lo que son los estados de salud o enfermedad y los procesos de cambio de la materia, serían transformados por el paradigma holográfico.
En efecto, si la estructura física, mental y sicológica del cuerpo es una proyección holográfica de la conciencia, está en esa conciencia nuestra salud, y lo que antes podía parecer curaciones milagrosas hoy se explican como un cambio en el estado de esa conciencia que provoca cambios en el holograma corpóreo. Sin embargo la existencia de esa enfermedad, también se relaciona con la conciencia de una manera que podemos comprender solo en el concepto de la realidad implicada del universo.
Del mismo modo, se explica la efectividad de técnicas de visualización porque en el dominio holográfico del pensamiento las imágenes son reales. El mundo concreto es una tela blanca que espera ser pintada. .. Quizás estemos todos de acuerdo que, exista o no exista, lo que consideramos " la realidad" ha sido formulada y ratificada a un nivel de conciencia humana en el que todas las mentes están ilimitadamente unidas entre sí.

Viejos conceptos en nuestra mente

Aunque no queramos reconocerlo somos producto de una forma de ver las cosas eminentemente regida por la visión de la ciencia de occidente, donde priman las conceptualizaciones de un universo, concreto, medible y regido por ciertas reglas inequívocas que rigen el micro cosmos y macrocosmos con impresionante exactitud.
Hemos aprendido a ver el universo desde un punto de vista material, y esa visión está en el trasfondo de nuestra conciencia; nos es muy difícil estar ajenos a esa tendencia natural de pensar que las cosas son como las vemos y funcionan exactamente por las reglas de la física newtoniana con que nos educamos.
El método científico quedó en nuestro inconsciente, como el concepto que separa la certeza de un hecho de una simple teoría, En nuestras mentes todo suceso mensurable según las leyes de newton, es verdadero, todas las cosas que han sido testeadas en un laboratorio, nos dan confianza.
(Esa es una regla del premio Nobel, y la razón por la cual a Einstein no se le pudo dar el premio, por la teoría de la relatividad, por que no podía reproducirse en un laboratorio).
El resto, de las cosas que no pasa la prueba de ser científico, son sólo teorías, no certezas.
Se nos enseñó que algo es verdadero si concuerdan los experimentos y las mediciones, si no es así, las teorías se irán sucediendo una a una hasta que coincidan los experimentos y esas mediciones puedan probarse.
Eso nos da mucha tranquilidad, de que los avances de la ciencia, son... sin lugar a dudas y nos muestra fehacientemente que este universo esta formado por objetos sólidos, denominados átomos, a la vez formados por otros objetos sólidos llamados protones, electrones y neutrones, girando como los planetas alrededor del sol, tal como lo aprendimos en la escuela.
Así aprendimos a creer que la realidad es un enorme sistema mecánico que funciona con las leyes básicas de la naturaleza y que gracias a las leyes de newton no había fenómeno que no pudiéramos describir objetivamente.
Se consideraba que todas las reacciones físicas de la naturaleza, tenían una causa física, es importante decir que en nuestro inconsciente aun esto esta vigente, no hay relación alguna entre energía y materia dentro de esta visión mecanicista de nuestro inconsciente colectivo.
Por eso cuando comenzaron a llegar las religiones orientales, con nuevas propuestas acerca de lo que no veíamos, pero que sin embargo era verdadero; tuvimos que abrir una sección en nuestras mentes que se llamo: "conocimientos alternativos", una mezcla entre conocimientos improbables y conocimientos poco serios, porque las reglas de la sociedad científica que nos definía lo verdadero de lo falso, nos hacía sentir cándidos cuando estimábamos la posibilidad que fuesen ciertos.
La perspectiva newtoniana resulta muy buena para quienes prefieren considerar el mundo como algo sólido y en gran medida inmutable, con una serie de reglas bien definidas que regulan su funcionamiento. Gran parte de nuestras vidas se siguen rigiendo por la mecánica newtoniana y probablemente continuarán así durante bastante tiempo en el futuro, por que aunque no queramos estamos regidos por el espacio tiempo y nuestra vida cotidiana se desarrolla de acuerdo a esos patrones que nos dan, predictibilidad y una sensación de certeza.
Sentimos nuestros cuerpos de modo mecánico. Definimos la mayoría de nuestra experiencia en términos de espacio tridimensional y tiempo lineal. Todos tenemos relojes. Los necesitamos para seguir con nuestras vidas tal como las hemos estructurado: de forma esencialmente lineal.
Si debemos correr cada mañana esforzándonos por llegar "a tiempo", es lógico que nos consideremos a nosotros mismos como elementos mecánicos e ignorar la experiencia humana interna, más profunda.
Si le preguntamos a alguien ¿De qué está hecho el universo?
Lo más probable es que nos describa el modelo newtoniano del átomo (los electrones girando alrededor de un núcleo de protones y neutrones).

Seres sobrenaturales

Toda la descripción que hemos hecho del universo holográfico, demuestra que el punto de vista científico de la realidad apoya la idea de que estamos compuestos por campos energéticos y va, de hecho, mucho más allá, hasta alcanzar reinos que justamente estamos empezando a experimentar, es decir, nos conduce a una visión holográfica del universo.
En este universo, todas las cosas están interconectadas, correspondiendo a una experiencia holística de la realidad. La maravilla que ha ocurrido con estas nuevas teorías es que van explicando que lo que antes se consideraba sobrenatural hoy forma parte de la naturaleza
La teoría, resumida, viene a decir esto: nuestros cerebros construyen matemáticamente la realidad «concreta» al interpretar frecuencias de otra dimensión, una esfera de realidad primaria significativa, pautada, que trasciende el espacio y el tiempo. El cerebro es un holograma que interpreta un universo holográfico.
Los distintos estados de la conciencia (que reflejan estados modificados del cerebro) pueden deberse a una armonización literal con la matriz invisible que genera la realidad «concreta».
El cuerpo y nuestra realidad física responden plásticamente al estado en que nos encontramos inmersos en este todo, según el estado de la conciencia se conforma y funciona nuestro organismo como si fuera un espejo que muestra lo que no podemos ver, traduciéndose en una nube de químicos que comienzan a circular por muestro cuerpo, armando un cuerpo nuevo, en una actitud diferente, minuto a minuto.
Somos un tipo de "receptores" que flotan en un mar de distintos tipos de frecuencias, y lo que comprendemos del universo lo transformamos en realidad física.
Esta magnífica danza con el universo, permite que la realidad interactúe entre sí a un nivel primario, generándose la precognición, el efecto que el tiempo se ha acelerado o distorsión temporal, el aprendizaje rápido... y la experiencia de la «unidad con el universo»
Entonces la realidad nace físicamente, a partir de sucesos no físicos, no sabemos como funciona el proceso y por eso nuestra resistencia salir de la concepción dualista de una causa próxima y un efecto inmediato.
No somos capaces de renunciar a ese preconcepto por que sino sería como aceptar que existe un universo de orden aleatorio y sobretodo, que no podemos controlar, con nuestra lógica el orden de los sucesos y sus consecuencias.
Es extraño, pero cuando aparece la muerte repentina o un cáncer fulminante si podemos salir del paradigma y atribuirlo a acción del universo o acción divina.
Solo propongo que lleguemos mas allá, que seamos capaces de atisbar la relación que existe entre el ejercicio de nuestra conciencia, y la respuesta del medio, en que nos desenvolvemos.

Causalidad de múltiples opciones

La realidad del mundo actual constituye una gran red unificada de actividades, ordenes, sucesos, y relaciones que vienen a ser como un polígono, de muchas caras y que no es fácil de comprender para nuestra mente, hay mucha influencia de un suceso sobre otro que no podemos claramente focalizar, pues no existe una relación lineal en el tiempo que permita inferir causa, y efecto inmediato.
Nosotros queremos para cada suceso, encontrar una causa una causa "física" y cuando decimos física, decimos que podamos ver con los ojos, y que nos quede claro que esta concatenada lógicamente al hecho que tratamos de comprender.
Sin embargo no es así; la visión holográfica del universo nos dice que para cada circunstancia existen en el universo al mismo tiempo , todas las posibilidades, y es nuestra conciencia, guiada por nuestras experiencias pasadas y patrones de recuerdos que han construido un preconcepto de lo que "debe" suceder.
Construimos nos solo las circunstancias, de nuestra vida, como cosechándola del universo según nuestras razones sino que construimos un cuerpo con determinados químicos, y ondas cerebrales y sensaciones y emociones, para cada hecho.
Para comprender esto, debemos hacer un claro esfuerzo para cambiar el aparato conceptual para comprender las nuevas reglas de del conocimiento y la actitud común de las personas frente a grandes desafíos como éste,
La humanidad tiene el hábito de negar los hechos, ignorarlos y si los hechos son persistentes, y no pueden hacer mas caso omiso, entonces intentan ponerlos dentro de un molde, que se ajuste a los parámetros conocidos.
Como decir que la física cuántica es sólo teorías. que expresa el pensamiento de algunos, acerca de una realidad, mas que vulnerable, una realidad múltiple
Desgraciadamente, lo único conocido es causa y efecto lineal dentro de un espacio tiempo, inexistente con leyes aprendidas que no son verdaderas.
Sin embargo la realidad del universo con diferentes parámetros se nos esta viniendo encima, esta realidad se ha estado presentando desde mediados de los años sesenta, se nos ha venido introduciendo en todos los ámbitos del conocimiento se nos ha sobrevenido este cambio de parámetros, de una manera tan radical, que aunque en un principio solo los locos y los soñadores, en un principio han podido hacerse cargo, es una realidad que ya no la podemos evadir.

Un cerebro que crea

Un cerebro que crea, que extraño suena decirlo,. pues si se ha establecido que el cerebro al pensar, trabaja sobre la base de patrones de acción, cada aprendizaje especializa una cantidad de neuronas par determinada acción.
En este proceso, el cerebro sigue un procedimiento secuencial de administración de las redes neuronales involucradas, toma un grupo de neuronas y las especializa en una función psico-motriz y va agregando neuronas a medida que va necesitando,en función de la complejidad de la tarea, llegando al equilibrio justo entre la cantidad de neuronas que se usarán y la complejidad del ejercicio motriz.
Formándose un grupo de neuronas especiales para el ejercicio, (neuronas que se saben el ejercicio) a este grupo de neuronas le llamamos RED HEBBIANA, en honor a su descubridor, Hebb.
Si practicamos el ejercicio aprendido durante 20 días 20 minutos diarios llega a un nivel profundo de integración en nuestro organismo, como una función continua y permanente, el organismo asume que es tarea diaria entonces consolida la función neuronal, fijándola, como un hábito y habilitando las funciones para que se pueda seguir ejerciendo esa actividad, rápidamente cada vez que se necesite.
Pero, la formación de una red neuronal especial robó otra función, generalmente lo primero que se ocupa para un ejercicio motriz son neuronas de sensibilidad, perdimos sensibilidad en algún lugar perdimos sensibilidad al tacto.
¿Por que?
Por que las neuronas no se fabrican para cada aprendizaje, se produce lo que se ha llamado por la ciencia, robo hebbiano, es decir que para este ejercicio fueron utilizadas las neuronas de la sensibilidad de otro lugar, neuronas de tacto se volvieron neuronas sicomotrices.

Leyendo el código de barras del universo

Este funcionamiento de redes hebbianas, nos es particularmente interesante por que es la forma en que el cerebro manifiesta lo que percibe del universo, es como si tomara apuntes taquigráficos de la matriz invisible que percibe en su totalidad y que no tiene como describir, entonces toma posiciones dentro de esta matriz, y las anota en el cerebro formando un patrón, se lo enseña al cerebro y entonces el cuerpo responde a ese nuevo patrón formando los químicos necesarios para que el humano sienta, determinados estados, de placer, displacer, movimientos, contracciones musculares, dilataciones de la pupila, regulación de la temperatura, o de la presión sanguínea.
Ahora nos sentimos y percibimos de determinada manera, en un marco situacional concreto, ahora concretamente estamos percibiendo una realidad.
El cerebro fue a buscar ondas electromagnéticas al universo y las decodificó, fabricando a partir de ese patrón una realidad "Física" en el cuerpo, precisa para nuestros sentidos, una realidad tangible.
Un maravilloso aparato lector de frecuencias y un creador de realidad. Eso es el cerebro, como en la Ciencia ficción, o en nuestros juegos de la niñez donde imaginábamos que tal vez todo fuera una obra de teatro a nuestro alrededor. ¿Quién no, tuvo alguna vez esa sensación?
Poetas como Calderón de la Barca, con su " vida es sueño", cineastas con su Matrix o Truman Show, y gente común, que atisba de pronto esa percepción de la realidad, como un supuesto interesante aunque absurdo.
Pues resulto ser exactamente así, como lo soñamos.
La investigación de estos fenómenos que relacionan la actividad eléctroquímica del cerebro con una interpretación de la realidad, nos sitúa frente afrente con una re concepción de la EDUCACION DE NUESTRA CONCIENCIA. Más que desde un punto de vista lógico de un punto de vista relacionado con el menor valor de los contenidos y la revalorización del contexto en que se enseña.
Establecemos una Educación cuyo único sentido son los contextos.
Hacen mas sentido, el tono de voz, el estado emocional del profesor, el color de la sala, el olor del colegio, y la música ambiental, como componentes de un estado en que está inmerso el ser.
Por que al educarlo estamos realizando sus memorias, memorias que harán encuadre a su interpretación de la realidad, según la forma en que se inserte en sus estados contemplativos y comprenda así el universo. De esa manera se conformará su realidad futura, toda su vida.
Entonces lo único que en verdad importa es que tenga un estado de contacto consigo mismo de mucho agrado, para que las percepciones internas sean serenas, sin angustias, sin esquemas demasiado rígidos, con una buena aceptación de sí mismo.
Con buena estima de los seres que le rodean y de su inserción en este medio común. que los contiene, llamado universo.
Debe aprender de la forma más armoniosa posible, ya que de ello dependerá su conformación física, sus estados de salud, su carácter, su estado emocional y su vida.