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Drogas digitales, el nuevo trend?

Se populariza en internet la descarga de drogas digitales; estas consisten en archivos de audio diseñados para estimular cierta neuroactividad e inducir estados alterados.

En una desconcertante práctica para los padres y autoridades de salud, pero atractiva para el resto del planeta, una tendencia se esta popularizando masivamente en internet alrededor del mundo. Se trata del consumo de “drogas digitales”, una nueva manera de estimular el cerebro a través de archivos de audio explícitamente diseñados para inducir en la persona estados de conciencia alterada.
Curiosamente lo que hace unos pocos años resultaba una práctica underground en la que músicos y psiconautas de Brasil, Hungría, Japón, y otros, realizaban intercambios de misteriosos mp3 que favorecían el viaje extrasensorial, ahora esta misma práctica amenaza con convertirse en un hip trend de adolescentes ansiosos por experimentar nuevas puertas de la percepción.
Decenas de sitios ya ofrecen a los jóvenes usuarios la posibilidad de dosificarse con un poco de neuroxconexiones orquestadas al ritmo de mantras electrónicos que, a través del uso de tecnología binaural, manipulan el comportamiento de tus ondas cerebrales y con ello inducen un particular estado mental.
Mientras que algunas autoridades escolares, funcionarios de salud, y padres de familia, han reaccionado con gran preocupación ante el uso, cada vez más popular, de este tipo de estimulación sonora, hay quienes simplemente opinan que se trata de un poco de recreación cerebral, entretenimiento para las frecuencias de la mente, 100% legal, no adictivo, en muchos casos gratuito, y aparentemente libre de efectos secundarios.
Los tonos o beats binaurales, son artefactos de procesamiento auditivo, cuya percepción se desenvuelve dentro del cerebro en forma independiente a la de los tradicionales estímulos físicos. Este efecto fue descubierto por Heinrich Wilhelm Dove en 1839. Ante esta estimulación nuestro cerebro produce pulsaciones en bajas frecuencias que se presentan, separadamente, al oído de la persona a través de audífonos en sonido estéreo. Ambos tonos serán automáticamente fusionados por nuestro cerebro en un solo sonido, la frecuencia de estos tonos debe estar por debajo de los 1,500 Hertz. La diferencia entre ambas frecuencias debe ser limitada, menor a 30 HZ para lograr que el efecto se concrete. En caso contrario evitaríamos la fusión de ambos tonos y no se lograría la gestación del beat inductor.

En años recientes el campo de los sonidos binaurales ha sido de especial interés para la neurofisiología en su investigación del sentido auditivo. Los estudios han sugerido que estos beats bnaurales ejercen una influencia sutil mediante el entretenimiento de ondas cerebrales y ello puede ser aprovechado en para favorecer la relajación de una persona y otros beneficios a la salud humana como la supresión de dolor físico.
La dosificación por vía de beats binaurales requiere del uso de unos audífonos, de preferencia que funcionen bien, aislando los sonidos exteriores, y que no generen interferencia. A continuación el usuario es expuesto a diferentes frecuencias sonoras en uno y otro oído. El cerebro humano reacciona frente a estos audio estímulos y los combina generando un cóctel particular de sonidos que son traducidos en frecuencias cerebrales. Estas frecuencias son muy similares a las que se experimentan durante el uso de otras substancias físicas como la marihuana, el LSD, y el MDMA.

Y en un plano menos psicodélico y mas edgy lifestyle, la neuroestimulación binaural puede utilizarse no para viajar a través de los espejos de la conciencia, sino simplemente como método de relajación, para liberar el estrés, para inducir un cierto estado de ánimo antidepresivo, e incluso para favorecer el desempeño sexual. En este sentido esta práctica pasa a engrosar el deleitante menú de las mindmachines o máquinas de la mente, herramientas fundamentales en la tecnosalud aletrenativa, las cuales combinan la fotoestimulación con el sonido.
Algo interesante en este recurso de estimulación es que se cuenta con un espectro casi infinito de frecuencias que utilizar, de acuerdo a los gustos de una persona a el estado que se desea inducir en un momento en particular: relajación, lucidez, estado de alerta, etc (uppers, downers, screamers, laughers…). En este sentido el espíritu perpetuo del verdadero psiconauta entra en acción, y le es concedido un exquisito margen de exploración que permite el diseño de estimulaciones a la medida (taylor-made neuro stimulation) en respuesta a la búsqueda particular de una persona de acuerdo a su personalidad, sus objetivos psiconaúticos, y su propia naturaleza bioquímica.
A continuación te compartimos un par de piezas para que te dosifiques jugueteando con tus neuroconexiones cerebrales. Te recordamos que para realmente poder despegar de tu asiento es necesario que te relajes, cierres los ojos, y escuches los sonidos a través de unos audífonos.
*Advertencia: en caso de padecer epilepsia o alguna enfermedad similar te sugerimos que te abstengas de probar la sesión binaural por tu propia seguridad.

http://www.youtube.com/watch?v=BXPDpS2ubRE&feature=player_embedded
http://www.youtube.com/watch?v=CtMXXX9xrI0&feature=player_embedded

La era de los narcóticos digitales: Sustancias serán relevadas por neuro-estímulos

Neuro-acupuntura psicoactiva: más allá del consumo de una sustancia, pronto podríamos estar dosificándonos con estados alterados de percepción confeccionados a la medida.
 
Al parecer aquellos días en que las personas que querían una sustancia para “viajar” recurrían a un dealer clandestino, tal vez mal encarado o al menos un tanto paranoico, pronto serán parte solo de la memoria colectiva. Y es que de acuerdo con Rohit Talwar, el fundador de Fast Future Research, una firma internacional de análisis de tendencias y escenarios futuristas, en poco tiempo, cuando desees jugar con las puertas de tu percepción, lo más probable es que ya no recurras a tu proveedor tradicional de sustancias, sino a un ingeniero en bioinformática, o algo parecido, para que te recete un protocolo de estimulación “a la medida” de tu personalidad y tu perfil psicológico. 
Gracias a los últimos avances en campos como la genética, las ciencias cognitivas, la nanotecnología y la bioinformática, parece que la era de la estimulación hiperprecisa, en la que ya no requeriremos consumir sustancias en sí, ya sean drogas o medicamentos, sino que utilizaremos neuroestímulos puntuales para detonar las reacciones deseadas (como una oda tecnológica a la máxima universal de la causa-efecto), se encuentra a pocos años de instalarse. 
“Entre más entendemos al cerebro humano, mayor es nuestra capacidad para generar efectos positivos como afinar las funciones ligadas a la memoria. ¿Quieres volar? ¿Quieres endulzarte? De hecho yo quiero vivir la vida, en mi cabeza, siendo mitad gato y mitad humano”, afirma Talwar en entrevista para la edición británica de Wired.
En las últimas dos décadas se ha explorado ampliamente el campo de las neurociencias, lo cual paralelamente se ha desdoblado  en el desarrollo de técnicas e instrumentos diseñados para inducir estados de percepción alterada en el ser humano. Y como suele suceder, el mundo del arte, en particular el de la literatura y el cine, han servido como catalizadores proféticos de manifestaciones futuras. En el primero de los casos tendríamos que citar, obviamente, la novela Neuromancer, del gran William Gibson, la cual se convirtió en una especie de contundente manifiesto pare el movimiento cyberpunk (tal vez la primer tribu humana que coqueteó con la inducción de estados alterados a través de recursos tecnológicos).
En el caso del cine, cómo olvidar, por ejemplo, el tanque de aislamiento sensorial popularizado en la película Altered States (1980), dirigida por Ken Russell, o los electroviajes que utilizaban para dosificarse los personajes de Strange Days (1995), una cinta un tanto profética, que hace más de 15 años ya anunciaba la llegada de la era de los narcóticos digitales (¿el Madmax de la drogas?).

Siguiendo con algunos de los antecedentes del escenario futurista de las drogas, podríamos incluir una tendencia que se popularizó en los últimos cuatro años: los sonidos binaurales. Esta práctica de algún modo encarna el primer destello de la comunión entre la cultura pop y los estimulantes digitales. Bajo la premisa de “malabarea con tu percepción a través de un mp3″, miles de jóvenes han recurrido a la descarga de estas piezas sonoras con el fin de modular sus frecuencias cerebrales en busca de acceder a estados “inusuales”.
«Los tonos o beats binaurales, son artefactos de procesamiento auditivo, cuya percepción se desenvuelve dentro del cerebro en forma independiente a la de los tradicionales estímulos físicos. Este efecto fue descubierto por Heinrich Wilhelm Dove en 1839. Ante esta estimulación nuestro cerebro produce pulsaciones en bajas frecuencias que se presentan, separadamente, al oído de la persona a través de audífonos en sonido estéreo. Ambos tonos serán automáticamente fusionados por nuestro cerebro en un solo sonido, la frecuencia de estos tonos debe estar por debajo de los 1,500 Hertz. La diferencia entre ambas frecuencias debe ser limitada, menor a 30 Hz para lograr que el efecto se concrete. En caso contrario evitaríamos la fusión de ambos tonos y no se lograría la gestación del beat inductor», explicamos en una nota publicada hace poco más de un año en este mismo sitio.

http://www.youtube.com/watch?v=BXPDpS2ubRE&feature=player_embedded#!
 
Pero como suele suceder con la exploración psiconaútica, parece que la verdadera meca de la futura escena narcotico-digital aún se mantiene en dos nichos puntuales, el underground y el científico, y que tendremos que esperar un poco para que se derrame al resto de la población: primero a los más osados y posteriormente envolverá a las masas. En este sentido resulta muy estimulante lo que está sucediendo en el laboratorio de neurociencias de la Universidad de Berkeley, en California. Hace unos meses, investigadores replicaron imágenes visualizadas en la mente de una persona, a través de los patrones registrados en su actividad cerebral, es decir, lograron traducir las imágenes que generaba una persona internamente, a data visual proyectada en un video. Pero lo más interesante es que, de combinadarse con terapia transcraneal, esta técnica permitiría detonar “viajes” precisos en la mente de una persona. 
“También podrías visualizar la experiencia y luego confeccionar exactamente el efecto que deseas experimentar. Esta convergencia nano-info-bio-cogno nos conduce a esferas bastante interesantes”, nos dice Talwar, quien fue contratado por el gobierno británico para investigar lo que sucederá dentro del escenario de las drogas en los próximos veinte años. Pero el “experto” en futurismo no para ahí, sino que incluso se aventura a describir, con cierto detalle, un posible escenario: utilizando proteínas biológicas que contengan tecnologías de procesamiento de información, se podrían liberar efectos específicos detonados a través de estimulación electromagnética. Estas podrían consumirse en, por ejemplo, un club nocturno, en donde el DJ sería el encargado de liberar nanopartículas que los asistentes podrían ingerir. Posteriormente estas serían utilizadas para disparar un estado deseado, en un punto determinado de su set musical, utilizando un estímulo eléctrico sobre el cerebro del público.

Para terminar este apasionante ejercicio futurista, lo más pertinente es repasar, aunque sea brevemente, los pros y contras del posible escenario. Por un lado, la era de los narcóticos digitales sugiere la caducidad del narcotráfico organizado a gran escala, lo cual a su vez aniquilaría a los actuales cárteles de la droga, con todos los beneficios sociales que ello implicaría. Por otro lado se corre el riesgo de que las grandes farmacéuticas, una mafia que aunque sea legal no por ello es menos nociva que los cárteles, copte y restrinja el uso de la electroestimulación y transforme está practica en mercado. Desde otra perspectiva, resulta bastante satisfactorio saber que si los últimos descubrimientos en el campo de las neurociencias están ya siendo aprovechados por industrias esencialmente nefastas, como en el caso del neuromarketing o del neurocine comercial, y ni qué hablar de gobiernos (neuropolítica) y agencias de inteligencia, también pueda traer beneficios a una de las prácticas más loables y más humanas en la historia de nuestra especie: la psiconáutica.     
Y como en todo ejercicio futurista, en realidad no resta más que esperar y confiar en que a partir de la comunión de estos pulsos que forman la ‘punta de lanza’ del arte, la ciencia, la psicología, y la espiritualidad, resulte un paisaje altamente estimulante, y que nosotros, los observadores activos, sepamos traducir los nuevos cúmulos de estimulación en lecciones, habilidades, sonrisas y, sobre todo, en esa paz interna que resulta, como una consecuencia ineludible, de la canalización consciente de información.